¿Por qué le Gritamos a nuestros Hijos?

 En emotraining, Hijos

Ponte en situación, ¿has pensado en lo mucho que te fastidiaba que te gritaran de pequeño?, ¿Y cómo por este motivo, te propusiste no gritarle a tu hijo?

Sin embargo, llegas cansado del trabajo, encuentras toda la pared pintada, los deberes están sin hacer, o invitó a los amigos a casa sin decirte nada… y casi de manera automática terminas dándole un grito. ¿Cuántas veces te ha pasado esto? Una vez te logras tranquilizar comienzan los pensamientos de culpabilidad por haberlo hecho una vez más y no haber podido gestionar la situación con más calma.
Pero ¿por qué, aunque no quieras gritarle a tu hijo, terminas haciéndolo de todas maneras?

En realidad, hay que ir al fondo del motivo, la vida como adultos suele ser bastante agitada, cocinar por la mañana, trabajar durante el día, lidiar con inconvenientes en el trabajo, con los compañeros, el tráfico que está terrible, las deudas, las compras, si lo piensas sí suena agotador.

Durante todo el día llevas acumulando estos sentimientos y cuando llegas a casa no tienes la misma tolerancia que tenías al levantarte, encima no encuentras las cosas como te gustaría, los juguetes están desordenados, restos de comida en la cocina y tu hijo no hizo lo que debía o le dijiste. Entonces todos esos sentimientos se van convirtiendo en una bola de nieve, que se hace más y más grande con todo lo que ocurrió en tu día y termina saliendo de ti un enorme grito.

Estás molesto y cansado, está claro, pero… realmente ¿lo que hizo tu hijo merecía que le gritaras?

Tal vez estás exigiéndole cosas muy complicadas para su edad, que la casa esté ordenada, que haya hecho todos los deberes sólo, que todo esté limpio (como tú lo dejaste), para que cuando llegues puedas relajarte.

Por ello te invitamos a que te preguntes si lo que le estás pidiendo a tu hij@ es acorde con su edad y sus capacidades. Ajustar lo que le pedimos de una manera realista te ayudarás a reducir tus gritos.

Si bien tu hijo podrá aprender hábitos para evitar estas conductas conforme vaya creciendo, tiene un proceso y va aprendiendo poco a poco. Pedirle que se comporte como un adulto es imposible, no crees.

Te pongo otro ejemplo; estás en el supermercado y llevas toda la mañana de compras, tú esperas que como has ido a comprarle ropa y comida que necesita, estará tranquilo caminando de tu mano a lo largo del paseo. Pero está en la naturaleza de los niños moverse, y eventualmente terminará corriendo, jugando o aún peor en un llanto incontenible porque está aburrido.

Entonces tu hijo no puede y no debe comportarse como un adulto, pero tú te molestas igual cuando se porta mal. Bueno es imposible que no sientas nada cuando tu hijo está haciendo algo que no te gusta. Para poder evitar un grito tienes que ir al fondo de la razón, tu cólera y molestia por lo que está haciendo tu hijo.

Ponte a pensar en ¿cuáles son las situaciones en las que le gritas?, ¿quizás es cuando te sientes más presionado? Hay una razón más grande de la que simplemente te moleste lo que está haciendo. Lo primero que debes hacer es identificarla, tal vez lo que tu hijo hace lo hiciste tú en algún momento y fuiste castigado por eso, y cuando tu hijo lo hace, recuerdas que eso está mal y sacas tu enfado con él.

Es increíblemente importante saber cuál es la emoción que está moviendo tu acción en ese momento. Aunque las emociones no las puedes cambiar, puedes cambiar como las demuestras. Por eso, si estás molesto buscarás una manera de hacerle saber a tu hijo que lo que hizo te molesta, pero está vez intenta no gritar.

Una vez que hayas identificado lo que hay detrás de esa emoción puedes ponerte a pensar en cómo tu hijo va a comprender que lo que hizo está mal.

Ahora, tal vez te preguntes “¿pero cómo va a aprender que lo que hace está mal si no le grito? Le digo una vez que no debe hacer algo, se lo digo dos, tres, cuatro, pero lo hace igual”.

La verdad es que si lo sigue haciendo, es porque no ha comprendido por qué no debe hacerlo. Los niños son muy inteligentes, pero comprenden las cosas de manera diferente a nosotros. Es por ello que debes buscar la manera de guiarle para que entienda que lo que hace le generará consecuencias, que pueden ir cambiando según el día que hayamos tenido o el estado de ánimo, hablándole claro y explicándole las consecuencias que sus acciones pueden traerle, es una de las mejores maneras en las que él podrá entenderte.

Te invito a reflexionar más sobre la razón detrás de la emoción para evitar acciones que no te gusten, has llevado a cabo y no resultan ecológicas.

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