Como criar hijos emocionalmente sanos

 En emotraining, Hijos

La inteligencia emocional tiene que ver con conocer y gestionar las emociones de manera apropiada, de una forma beneficiosa y saludable, implica varias capacidades que nos permiten disfrutar más de la vida, solucionar los problemas más rápido incluso mejorar nuestras relaciones. Hará de nuestros niños, adultos saludables y felices.  Por ejemplo, gestionar la ansiedad para enfrentar un gran proyecto,  la ira para resolver un conflicto matrimonial o el miedo para solicitar un trabajo ,a través de la gestión saludable de las emociones.

Las personas emocionalmente inteligentes tienen mayores probabilidades de ser felices y exitosos. Siendo tan importante ¿Cómo puedes poner una base sólida desde la infancia?

Te dejo unos tips para que empieces a trabajar en ello:

  1. Sostén a tu bebé en brazos cuando lo pida y responde a su llanto

La inteligencia emocional comienza en la infancia con las primeras interacciones del bebé con sus padres, en contra de lo que se piensa atender a un bebé cuando lo requiere desarrolla  sentimientos de seguridad y confianza.Debe sentir que sus papás son su lugar seguro, atendiéndole de manera amorosa sentirá el apego seguro que debe tener con sus padres, siendo esta una base sólida para las posteriores relaciones que mantendrá a lo largo de su vida.

  1. Calma tu propia ansiedad

Los bebés sienten ansiedad en sus padres, el contacto, las voces y los movimientos de los padres pueden calmar a un niño o estimular ansiedad en ellos, es decir, que nuestra calma ayuda a los bebés y niños pequeños a desarrollar un cerebro y un sistema nervioso más tranquilos. Debemos recordar que por ejemplo en la etapa de 0 a 3 años en los niños se da un aprendizaje inconsciente, absorbe toda la información que les llega, por lo tanto si os siente a los padres ansiosos , nerviosos o estresados, el pequeño recogerá toda esta información y con mucha probabilidad repetirá estas sensaciones y comportamientos.

  1. Acepta y reconoce las emociones de tu hijo

Como padre puedes y debes limitar las acciones de tu hijo según sea necesario, pero no puedes limitar cómo se siente con ellas. Enseña a tus niños que ya no pueden escoger sus sentimientos, pero pueden y deben elegir qué hacer con esos sentimientos. Mostrarles cómo gestionar los sentimientos y no evitarlos hará que con mayor probabilidad se convierta en un adulto sano , equilibrado y feliz.

  1. Muestra empatía

La empatía y aceptación que muestres a tu hijo le ayudan a aceptar sus emociones, y eso le permite resolver sus sentimientos y seguir adelante. Tu empatía le enseña que su vida emocional no es peligrosa, no es vergonzosa y, de hecho, es universal y manejable. Todos los seres humanos tenemos emociones, y cierto que algunas son más agradables que otras, pero realmente todas sirven, cada una de ellas nos da una información valiosa.  Además, aprende que no está solo y es aceptado que incluso las partes menos agradables de él son aceptables, lo que significa que él es completamente aceptable. Así él aprende a entenderse y aceptarse a sí mismo, siento esta una de las bases de una vida más feliz, amarse a uno mismo de manera incondicional.

  1. No lo avergüences cuando se haga daño o tenga un percance

Frases como “un pequeño rasguño no duele” o “los niños grandes no lloran” solo hacen que tu hijo piense que está mal sentir dolor. Deja que te muestre lo que sucedió, dale un poco de tiempo para procesar. Entonces estará listo para seguir adelante. Preguntarle qué le ha pasado, qué siente, que es normal que esté triste o llore, está bien, es una emoción que debe sacar al exterior para que sane, y se libere de ella. Otra cosa es permanecer “enganchado” a ella, esto sí hay que evitarlo.

  1. La represión nunca funciona

Desaprobar su miedo o ira no le impedirá tener esos sentimientos, sino que lo obliga a reprimirlos. Los sentimientos reprimidos no se desvanecen, quedan atrapados y buscan una salida. Debido a que no están bajo control consciente, salen sin modulación, cuando un niño en edad preescolar le pega a su hermana o un niño de siete años tiene pesadillas o una niña de once años desarrolla un tic nervioso. Intentar reprimir las emociones es como intentar tapar un torrente de agua con un dedo, al final sabemos que el agua saldrá por otro lado y de manera fuerte y descontrolada. Lo mismo ocurre con las emociones, no debemos reprimirlas, sí permitirlas y aprender de ellas.

  1. Escuchar activamente ayuda a difundir los sentimientos intensos

La rabia no comienza a disiparse hasta que se siente escuchada. Aceptar sus sentimientos y reflejarlos no significa que esté de acuerdo con ellos o los respalde. Le estás mostrando que lo entiendes “Seguro que estás enojado con tu hermano. Cuéntame sobre eso”. A veces tan sólo sentirse escuchado le calmará, una vez en ese estado es más fácil encontrar una posible solución.

  1. Ayude a tu hijo a aprender a resolver problemas

La mayoría de las veces, cuando los niños sienten que sus emociones son comprendidas y aceptadas, los sentimientos pierden su carga y comienzan a disiparse. Da paso para la resolución de problemas. Pero a veces tu hijo necesitará tu ayuda para intercambiar ideas, esto no significa que resolverás el problema por ellos a menos que en realidad lo necesite; dejarlos resolver sus asuntos (con algo de ayuda algunas veces) les da a los niños el mensaje de que confías en su capacidad para manejarlo por sí mismo. A cada edad debemos comenzar a observar las cosas que ellos ya pueden resolver por sí mismos y darle la oportunidad de hacerlo, aquí les estamos enseñando “toma de decisiones” , es importante que se sientan válidos para comenzar a llevar a cabo tareas que les harán sentirse más válidos y capaces para quizás emprender otras de superior categoría.

  1. Se un modelo para tu hijo

Lo que ellos ven que haces es lo que harán. ¿Empiezas a enfadarte con la gente cuando estás bajo estrés?  ¿Puedes mantener la calma durante las discusiones llenas  de emociones? ¿Eres empático con los sentimientos de otros? Así lo harán ellos. En todo momento debemos tener esto pendiente, el modelado hará que lejos de hacer lo que les digas a tu hijo, copiará tu manera de actuar, por lo que cuando les digamos que deben ser de determinada manera, antes debes serlo tú como padre y modelo a seguir.

  1. No dejes que tus propios sentimientos se vayan de las manos

Cada vez que te encuentres molesto con tus hijos toma un momento para pensar en la forma más efectiva de intervenir Si mantienes el tono de paz en tu casa y les enseñas algo útil sobre cómo manejarse a sí mismos. Si terminas gritando, simplemente se sienten presionados.  Una manera muy efectiva de intervenir con tu hijo será hacerlo desde la paz y el amor, cuando te sientas tenso o enfadado no lo hagas, de esa interacción no saldrá nada productivo.  Para estar mejor con tu hijo, en tu trabajo, en tu relación antes debes estar mejor contigo mismo, tómate tiempo para tí, eres un ser humano con necesidades, cuídate, mantén una vida equilibrada, haz ejercicio físico, todo esto hará que te encuentres mejor y el número de interacciones positivas con tu hijo aumenten.

  1. Respeta sus sentimientos sobre los demás

Si se siente incómodo con los abrazos, enséñale a darle la mano. Afirma su capacidad para confiar en sus propios sentimientos, incluida la incomodidad que realmente no puede identificar. Los niños deben tomar sus propias decisiones sobre las relaciones desde una edad temprana. Si siempre decidimos por ellos será complicado que el día de mañana decidan con soltura la carrera a estudiar, la pareja o quizás el trabajo, así que dejémosle comenzar a practicar desde ya.

  1. Ayúdale a reconocer sus emociones

Cada niño tiene puntos de crecimiento que se le hacen difícil discutir. Y esos son los temas en los que más necesitan tu apoyo y orientación. Por supuesto, primero debes superar tu propia incomodidad con la situación a gestionar. Busca momentos regulares en los que tu hijo puede hablar de lo que le molesta. Una buena manera es pasar unos minutos tranquilos a la hora de acostarse en la oscuridad, cuando les pregunta a los niños sobre su día. ¿Qué fue genial? ¿Qué fue difícil? Es sorprendente como la combinación de la hora de acostarse oscura e inminente a menudo estimula a los niños reservados a abrirse.

¡Te invito a poner en práctica estos tips en tu día a día, una vida más feliz es posible, pero hay que entrenar!

Método Emotraining

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